Yo lobo capítulo 5

“¿Helge? ¿Estás bien? ¿Qué te pasa? ¡No! ¡No! ¡Helge resiste!” La voz de Luna resonaba en su mente.

Empezaba a recuperar el sentido, poco a poco. Estaba en el suelo sentado con la espalda apoyada contra la pared y apenas veía nada, estaba todo demasiado oscuro. Le dolía la cabeza horrores y pensar era demasiado, pero se obligó a hacerlo.

No sabía dónde estaba, ni qué día era, ni nada de nada, estaba totalmente perdido.

– ¿D-Dónde estoy? – le dijo a la oscuridad.

Pero la voz de alguien le contestó.

– ¿Quién anda ahí? ¿No habéis tenido suficiente conmigo?

Su voz le resultaba familiar.

– ¿Meiju? – dijo mientras intentaba incorporarse.

– ¿Eres tú, Helge? No reconocía tu voz, estoy demasiado débil. – dijo con apenas un susurro.

– Sí, soy yo. Por fin te he encontrado – sonrió y estuvo a punto de caer – ¿Sabes dónde estamos?

– En una especie de celda, creo recordar que al traerme aquí decían algo así cómo “el anti-portal”.

– ¿Anti-portal? – pensó en el libro que tenía Luna –

– Sí, algo así dijeron. ¿Dónde estás? No veo nada.

Helge consiguió ponerse de pie, aguantándose en la pared con una mano.

– Dame un segundo y estoy a tu lado.

Cerró los ojos, se concentró y la vio.

Estaba en el suelo a 5 pasos de él, tumbada. El primer paso fue el peor de todos, le costaba mucho mantener el equilibrio, pero poco a poco era menor el esfuerzo.

Se puso de rodillas al lado de Meiju y le acarició el rostro.

– Estaba muy preocupado por ti, no sabía dónde podías estar ni qué te había pasado.

Notó como dibujó una sonrisa en su rostro agotado.

– Ahora estaré mejor contigo a mi lado… ¿Tienes la menor idea de quiénes son ésta gente?

– Luna me contó que… – de repente se acordó de Luna y miró a su alrededor, intentando encontrarla –

– ¿Luna? ¿Quién es Luna?

– Silencio, ¿no escuchas algo?

Un sonido había captado su atención, era un pequeño silbido, cómo el viento pasando por la roca.

Se levantó y fue en busca de dónde procedía ése sonido.

– ¿Helge? ¿A dónde vas?

Pero él sólo se limito a decirle con la mano que esperase.

Aún escuchaba el silbido, y si podía pasar el aire, era posible que se pudiera ver el exterior.

Fue tanteando a ciegas hasta que notó que una pequeña brisa le acariciaba un dedo. Era un pequeño agujero que a simple vista no se podía ver, pero lo suficientemente grande para poder ver una parte del cielo nocturno. Y veía la luna.

Las palabras mundo, portal y sueño aparecieron en su mente. Todo tenía sentido.

Helge sonrió.

– Te contaré todo lo que desees saber cuándo estemos fuera de aquí. Ahora tengo que ir a rescatarte.

Meiju no parecía entenderlo.

– ¿Rescatarme? Pero si ya estás conmigo.

– ¿Recuerdas que soñaste con un lobo blanco que tenía mis ojos? Verás… Es un poco difícil de explicar, pero ése lobo era yo, y tú también eres una loba. Ahora mismo estás en sus manos, pero por poco tiempo.

– ¿A qué te refieres con “por poco tiempo”?

Helge se dio la vuelta y miro a Meiju, que ahora estaba sentada, apoyada con una mano en el suelo.

– Lo sabrás. – dijo mientras sonreía y miraba a la luna – Meiju, voy a por ti.

Y el viento gélido acarició su rostro, sus orejas, sus patas, su cola. Cuándo Helge abrió los ojos, estaba en el cuerpo del lobo blanco de sus sueños.

No podía perder tiempo, y no lo hizo. Encontró la esencia de Meiju y al poco rato llegó al campamento.

Se escondió entre unos árboles, vigilando la tienda dónde estaba aquello que iba a recuperar.

Los guardias parecían cansados. Iban con ropa militar oscura, pero bien tapados, con gafas de nieve para protegerse los ojos.

Hablaban entre ellos y se movían con alguna pequeña dificultad, tapándose la boca cuándo bostezaban.

Helge no sabía bien la hora que podía ser, pero era de noche, y la luna estaba en lo alto del cielo nocturno rodeada de estrellas.

No parecía haber mucha actividad, y uno de los guardias entró dentro de la tienda.

Ése era su momento.

Sigiloso cómo una sombra, se adentró en el área del enemigo, evitando las luces fijas y móviles.

Se puso detrás del guardia sin que éste lo detectara. Tensó sus patas traseras para abalanzarse sobre él.

El guardia se giró un momento, pensando que era su compañero.

– ¿Dónde está mi…

No pudo decir nada más, un mordisco certero en el cuello puso fin a su existencia.

Agarró el cuerpo sin vida y lo arrastró entre las sombras.

Al cabo de pocos instantes, el otro guardia salió con dos vasos que soltaban vapor, uno en cada mano, tenía ambas manos ocupadas.

Cuándo se dio cuenta de Helge, se quedó petrificado. Era un lobo blanco, adulto, con el hocico manchado de sangre, enseñándole los dientes y con una mirada penetrante que le decía qué iba a suceder a continuación.

Soltó las bebidas para coger su arma lo más rápido que pudo, pero antes de poder apuntar, Helge ya lo estaba tirando al suelo.

Notó sus dientes hundiéndose en su cuello antes de poder gritar nada.

Sin más demora entró en la tienda. Estaba llena de máquinas por todas partes. Y en el centro, había una mesa de metal, con una loba de un color gris plateado encima, era la loba de Meiju.

Estaba conectada con varios cables que Helge quitó con todo el cuidado posible.

Le dio unos golpes con el hocico y le lamió la cara. Ella abrió los ojos.

Por fin sus ojos se volvieron a encontrar en ése mundo, y el tiempo se paró de nuevo.

Pero no había tiempo para romances, Helge ayudó a Meiju a incorporarse y juntos salieron de la tienda.

No vio el cadáver del segundo guardia, pero no tenían tiempo para eso y siguieron por un pequeño camino entre los árboles que había a pocos pasos de la tienda.

Helge estaba intranquilo, notaba una presencia cerca, la olía. Pero Meiju estaba muy débil como para preocuparla, así que siguieron adelante.

– Vaya vaya, con que el lobito blanco ha venido a por su amada. Supongo que habrás sido tú quién ha matado a esos dos.

Miraba alrededor, pero no lo encontraba. Llevó a Meiju hasta un árbol y la dejó tumbada.

– En verdad no me importa demasiado, eran unos inútiles, pero no puedo dejar que te la lleves.

La voz sonaba a sus espaldas y al girarse lo vio.

Era un tipo pequeño y delgado, con el pelo corto oscuro cómo el carbón y una sombra de barba igual de oscura. Tenia unos ojos pequeños, de color marrón oscuro, pero tenían algo que no le gustaba nada.

Vestía el mismo uniforme oscuro que los guardias. Pero las manos las tenía desnudas, y en una de ellas bailaba una daga entre sus dedos.

Helge le enseñó los dientes y empezó a moverse lentamente en círculos hacia él.

La daga bailaba y bailaba entre sus dedos, y se abalanzó sobre él.

Era muy rápido.

Helge reaccionó demasiado tarde y un corte vertical se dibujó en su ojo derecho.

Medio ciego y notando cómo la sangre caliente le goteaba, Helge se centró en su enemigo de nuevo, el cual volvía a la carga, a por su otro ojo.

Pero ésta vez esquivó el golpe justo a tiempo.

Le tocaba a él.

Sus dientes buscaron su cuello, sus uñas su pecho.

Como era esperar de un cazador experimentado, su ataque no falló, y su víctima vio cómo su corazón dejaba de latir, mientras su vida teñía la nieve y la dejaba de un color rojizo.

Volvió con Meiju, y ésta le lamió el ojo herido, le dolía.

Juntos dejaron el campamento atrás.

Empezó a nevar, eso borraría su rastro. Encontraron una cueva al lado de un pequeño riachuelo y se quedaron para recuperarse. Se tumbaron uno al lado del otro para darse calor. Y ambos cerraron los ojos.

Cuándo Helge volvió a abrir los ojos, ya no era un lobo, volvía a ser él.

Sus piernas le fallaron y cayó de rodillas. Alguien lo abrazó por la espalda.

– Eres mi héroe. – le dijo Meiju con un susurro en su oreja. –

– ¿Estás mejor?

– Sí, puedo moverme, que ya es mucho. – le contestó con una sonrisa. – Date la vuelta, quiero verte la cara y agradecerte lo que has hecho por mi.

Helge se dio la vuelta, pero al hacerlo, Meiju vio algo que la dejó helada.

– ¿Qué ocurre? – preguntó extrañado.

– T-Tú ojo derecho… – contestó señalándolo con un dedo. –

Helge se tocó el ojo derecho y lo notó, era el mismo corte que le habían hecho cuándo era lobo, pero ya era una cicatriz.

Cuándo un lobo se fija en su presa, ésta no tiene nada que hacer.

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2 Respostes to “Yo lobo capítulo 5”

  1. luffo12 Says:

    Realment escrius molt bé.

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