Suspiros a la luna.

Hace muchísimo de mi última entrada, y sigo con los mismo problemas.

Hace mucho, demasiado, que no escribo nada, parones, falta de inspiración o simplemente que llevo demasiado tiempo sin ánimos de nada.

También hace mucho que suspiro… Bueno, siempre lo he hecho, y mucho, ya me sale solo. El caso es que cada uno de esos suspiros tienen un algo detrás que los provoca, y en este caso es algo “malo”.

Pongo malo entre comillas porque no me ha pasado nada últimamente relacionado con ello.

Echo de menos muchas cosas (como tatuarme, por ejemplo), pero algunas de ellas parece que escapen de mí a propósito.

¿Por ejemplo? Un abrazo por la espalda, un beso, caricias, sonrisas…

En resumidas cuentas, y para no liaros más, echo de menos tener una pareja.

Si bien es cierto que con los años ya no soy tan dependiente como lo era otrora, también lo es que llevo demasiado tiempo sin que alguien me quiera. Y yo soy alguien muy sentimental, que le da mucho valor a estas nimiedades.

Soy alguien que, teniendo mil y un problemas, se crece si tiene a alguien a su lado que lo quiera. Pero si no, es algo más que se une a todo lo demás, haciéndolo más pesado.

No penséis, tras leer la última frase, que soy alguien que cuando tiene una relación llena a la otra persona con sus problemas, porque no podríais estar más errados, partiendo de la base de que no cuento mis cosas a no ser que se me pregunten explícitamente por ellas (y dependiendo de quién pregunte).

Por ejemplo, estoy mal por X motivo, y ella también por sus cosas. ¿Qué ocurre entonces? Mis problemas desaparecen durante un breve periodo de tiempo, el mismo que tardo en hacer que mi pareja esté mejor o, que por lo menos, sonría durante unos instantes tranquila. Por el contrario si ella está bien, tan sólo necesito un “Todo eso desaparecerá cuando tus labios encuentren los míos”.

Con eso ya me siento mejor, soy alguien que recupera ánimos con mucha facilidad si se lo dice la persona adecuada, y una pareja lo suele ser mucho.

Pero no hay nadie así.

Se me ha repetido hasta la saciedad que “ya aparecerá, tiempo al tiempo”, que “estas cosas salen solas” y todas esas mierdas que ya sé, pero que por escucharlas de nuevo no hacen que me sienta mejor. O que “eres demasiado para muchas”, cosa que sólo hace que vea a mi futuro husky como único compañero en mi vida junto al frío.

Así que sólo queda esperar. Esperar y suspirar cada noche, a ver si baja la luna de este lobo.

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