El cuento del silencio

 

 

Hubo un tiempo en que el mundo no tenía colores, sólo blanco y negro. Tampoco habían sonidos, pero los habitantes de nuestra historia no los necesitaban. Se comunicaban a través de gestos, miradas y sonrisas.

Nuestro protagonista era alguien tímido, de esos que evitan otros ojos para que no puedan ver en su interior. Tampoco tenía un aspecto especial, aunque os dejo a vosotros que lo imaginéis como queráis.

Nuestro protagonista tampoco tenía nombre, pues en su mundo era algo sin sentido, pero vamos a llamarlo “Él”.

A Él le gustaba su mundo. Un mundo bueno, amable, en el que nadie tenía malas intenciones ni sufría por los demás.

Pero Él tenía un secreto. Estaba enamorado de… Bueno, ya sabéis cómo son las cosas en su mundo, así que vamos a llamarla “Ella”. Él amaba con locura a Ella, pero al ser tan tímido nunca se acercó, ya que Ella siempre estaba rodeada por otros. Él se limitaba a observarla desde la distancia, admirándola. De vez en cuando, su mirada se cruzaba con la de Ella, pero rápidamente Él desaparecía. A saber lo que pensaría Ella de Él cuando hacía esas cosas.

A Él le gustaba pasar desapercibido, así es como más a gusto se sentía, ya que no quería que nadie pudiera ver su secreto al mirarle a los ojos. A los demás tampoco les importaba que Él fuera así, lo respetaban.

Una noche, Él soñó con algo muy extraño.

En su sueño, estaba junto a Ella en un banco. El viento creaba pequeños remolinos delante de ellos, y en ese momento Ella le tocó la mano. Él la miró y comprendió por qué estaban allí. Ella se marchaba, pero antes quiso despedirse de Él.

Él no acababa de comprender su sueño, pero ya llegaba tarde a sus obligaciones al haberse quedado dormido. No esperaba encontrarse con nadie, por lo que siguió soñando despierto. Cual fue su sorpresa cuando se encontró cara a cara con Ella.

Automáticamente Él empezó a girarse, pero Ella lo cogió de la mano, como en su sueño. Él la miró y supo que habían tenido el mismo sueño, pero se quedó de piedra cuando Ella le contó que se iba y que siempre se había fijado en él. Ella le dijo que volverían a encontrarse en otro mundo, y que en ese momento le contara todo lo que sentía al mirarla.

A decir verdad, los colores y el sonido existían en el mundo real. Ella también era real, era una chica preciosa con una sonrisa encantadora, y muy popular.

Él también era real, aunque prefería su mundo, pues en el real Él no soportaba mirarse al espejo. Tanto odio, insultos, risas, por ser simplemente como era. Por eso Él prefería su mundo con Ella, donde ninguno tuviera que esconderse.

Cuando Él la observaba en el mundo real también lo hacía en el suyo, y de alguna forma, sentía que Ella lo sabía.

Él, haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad, se acercó a Ella y la miró a los ojos.

Ella, sin decir nada, le cogió de la mano como en su sueño.

Y así, en completo silencio y sin ninguna palabra, se contaron todo lo que sentían.

 

 

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

w

S'està connectant a %s

%d bloggers like this: